Quiero follarme a mi vecino
De golpe me han entrado muchas ganas de follarme a un vecino. En todos mis anteriores barrios he ido dejando un rastro de banderitas en plan “aquí follé yo”, y en cambio desde que vivo aquí estoy de un formal que no me conozco. Tengo que estudiar bien quién es mi objetivo. Los candidatos:
Puede ser el Vecino Chachón, que es al que a veces espío y a veces hasta me pajeo pensando en él. Pero es hetero, y parece que también lo es el portugués de la casita de al lado, que tiene cara de intelectual, con sus gafapastas y todo, pero con un cuerpazo, velludo y muy blanco, como a mí me gusta. Bueno, a mí me gusta todo. El tío me mola mucho, pero hay una rubia por ahí que viene demasiado a menudo. Hay dos más, que creo que son maricas, a ver si hay suerte. Uno tiene pinta de profesor de secundaria, muy formal, siempre con camisa, pero podría ser un guarro follando, a saber. El otro es nuevo, siempre está en pantalón corto en la terraza, delgado pero de gimnasio, sin vello en el pecho, con barba. Pelo demasiado largo para mi gusto, pero para follar una vez se lo perdono. Con estos es más fácil porque la terraza da mucho juego pa esto de ligar.
Los que van a ser más difíciles de pillar son los del taller de motos de enfrente. Sólo arreglan Harleys y de vez en cuando aparece un motero buenorro. Hay cuatro mecánicos, entre ellos el más joven me pone mucho, parece creado por Pierre et Gilles, el típico chaval perfecto con mono de mecánico. Lo doy por hotero e inalcanzable, pero al lado hay un bar de curritos. Los dueños son unos señores antiguos, pero los currantes están para verlos. Molaría tirarme a uno, aunque no sea vecino. También hay un estudio de diseño gráfico, los que lo llevan son modernetes, uno de ellos está bueno, el otro indiscutiblemente no.
Me quedan el mecánico de coches, que debe tener unos 50, guapo, un tío, vamos; y el ebanista, que no me gusta. Bueno, y también el cartero que aunque no sea vecino viene cada día y me mola, creo que sobre todo por eso de follarse al cartero o al butanero.
Será mi trabajo de campo, escogeré un candidato y si triunfo lo cuento y si no pues quedará como una toma falsa.
Tengo ganas de follar.
Perezcopio
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Corrida al sol
Con el solazo que hace, nada más despertarme me he ido a la terraza. Me he puesto un pantalón de fútbol negro para no escandalizar al vecindario, he hecho café y he liado un porro suave. Tirado y fumado en la tumbona, he empezado a notar como el sol me iba calentando el paquete a través del pantalón negro. Me daban ganas de cascármela y me he acordado de cuando de chavalín pillaba la bici para ir a hacerme pajas al aire libre, al bosque, tirado en el suelo, o en unas rocas, con los pantalones a media pierna. Entonces me pajeaba sin pensar que a lo mejor me veía alguien, pero esta vez iba a ser un poco más cuidadoso.
He escogido un rincón discreto de la terraza, donde me daba el sol y a la vez evitaba a unas vecinas chungas que tengo. Estaba frente a la terraza de un vecino que nunca sale, y si saliera pos ya veríamos. Me apetece tirármelo. Llevo más de un año viviendo aquí y aún no me he tirado a ningún vecino próximo.
Me he tirado al suelo y me he bajado el pantalón. Mi culo quedaba en contacto con el pavimento de la terraza. Entre plantas, flores, una manguera y una pala, me la he empezado a menear. La maría aporta mucho a este momento, lo reconozco. Estaba muy relajado y notar el calor del sol me ponía mogollón. No sé si habrá sido mucho o poco rato, pero ha sido una de las pajas más placenteras. Dándole suavemente, muy tranquilo y notar como va viniendo la corrida, pringándote la ropa o el torso, de esas que cuando la has soltado te quedas pajarito, pringado de lefa y casi durmiéndote.
Perezcopio
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Cuando un tío se queda solo en casa
Supongo que a todos los tíos nos mola quedarnos solos en casa de vez en cuando, yo desde luego agradezco mucho esos momentos. Es cuando podemos desordenar toda la casa y tirarnos en calzoncillos en el sofá, con unas cervezas y un partido de rugby, en mi caso para poder pajearme viendo las patorras de los jugadores. Aunque ya hace unos días que mi novio se volvió a ir por curro, hasta ayer no pude encontrar ese momento de autohomenaje.
Entre todos los canales no pude encontrar ningún partido de rugby, así que abrí el Xtube y fui buscando videos. Lié un porro, pegué unas caladas y entre los vídeos y la maría en breve tuve una erección bien simpática. Me gusta sobarme y magrearme la polla por encima del calzoncillo, también metiendo a veces la mano dentro y apretarme el rabo para notar su dureza. Y así hasta el momento que no puedo más y me resulta inevitable sacarme la polla y empezar a pajearme.
Vi bastantes videos: parejas de novios follándose, tríos de maduros con chavalotes, yanquis en chándal haciéndose pajas con el bote de popper en la mano… En Xtube hay de todo y para todos. Igual un día debería colgar un polvo, puede ser gracioso. Encontré un video de un tío metiéndose una polla de látex con bastante torpeza, pero a partir de ahí encontré un filón de videos de tíos con dildos que ya no abandoné hasta que me corrí.
Viendo tanto tío con tato centímetro de goma me apeteció pillar la polla de dos cabezas que compré para la fiesta . Me levanté del sofá empalmado y crucé la casa en bolas. La terraza y todas las ventanas estaban abiertas, pero me temo que mis vecinos han podido ver ya tantos escándalos en mi casa que no creo que les preocupe verme empalmado una vez más. Pillé el pollón, de unos 45 o 50 centímetros, de látex negro, con un capullo en cada extremo y de unos 6 centímetros de diámetro o algo más en su parte más ancha. Nunca había jugado con uno de estos en solitario y estuvo muy bien, en parte gracias al globo del porro que, al menos a mí, me intensifica mogollón las sensaciones.
Lo lubriqué con saliva y me acerqué uno de los capullos al culo. Noté que me abría bien y que podría meterme buena parte del pollón, pero no conseguía pasar del capullo. Lo bañé entero en lubricante y esta vez sí entró perfectamente. Lo agarraba por un extremo con la mano izquierda y me la cascaba con la derecha. Cuando vi que había tocado fondo había introducido algo más de media polla. Pude haber seguido a ver cuánto conseguía meterme, pero lo dejé así. Iba contrayendo el culo para notar el pollón. Qué bien los hacen, si no estuviera viendo que es un cacho de goma de color negro aseguraría que tenía una polla dentro, y qué polla.
Con el dildo dentro, apenas lo moví. Sólo lo iba girando y sacándolo y metiéndolo un par de centímetros, y venga a pajearme. Le metí velocidad al asunto y en unos minutos llegaba la corrida. Fue una corrida de esas que parece que te va a salir el cuerpo entero por la polla. Me arqueé a saco, contraje el culo para atrapar el pollón y solté un chorro de lefa muy guapo, que aunque quería soltármelo encima, cayó en el sofá. Dejé que mi polla y mi culo se relajaran y saqué el pollón.
Estos cachorros están muy bien, pero no se corren. Me quedé tirado en el sofá, pensando en quién sería el próximo que probara el otro extremo del pollón.
Perezcopio
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Una extraña paja en grupo
Esta mañana he ido a casa de Vincent a por una bolsa con marihuana que había olvidado allí. Al llegar me he encontrado con Vincent, su novio Juan y Toni, un amigo común, fumando porros, y eso que sólo era media mañana. Cuando han acabado con sus porros he propuesto que probaran mi marihuana. Los tres saben que cuando fumo porros me empalmo, a alguno de ellos le pasa también, pero no supone precisamente un problema.
Antes de contar qué hice con mi erección, igual hace falta un quién es quién:
- Vincent, mi mejor amigo con el que follo. Mi novio también folla con él, a veces los tres juntos. Por su lado también se lía con otros tíos.
- Juan, novio de Vincent. Sabemos que también folla por ahí de vez en cuando, pero no nos lo cuenta, y nunca con nadie del grupo.
- Toni: siempre dice que tiene una relación monógama pero en realidad ha follado con mi novio más de una vez últimamente. Su novio Javier está al margen.
Pues estos cuatro hemos empezado a fumar mi marihuana. Con unas caladas yo ya estaba empalmado, y Vincent que pa esto es un cabrón ha empezado a lanzarme miradas al paquete mientras seguía la conversación. Luego ha empezado a rozarse la polla con una mano con disimulo. Me estaba provocando el cabrón. Conociéndole no me ha sorprendido nada cuando ha dicho: “¿Qué tal unas pajas tíos?”. A mí me cortaba un poco pajearme delante de Juan, pero también me apetecía.
Toni ha sido el primero en pronunciarse. Se rajaba. Ya se había pirado otras veces. Sólo se salta su fidelidad conyugal si está muy caliente. Nos quedamos en silencio cuando se iba y en cuanto se oyó la puerta Juan se sacó la polla, morcillona, y empezó a sobársela. Me sorprendió bastante, y creo que a Vincent también. Sólo faltaba yo, pero en un momento me desabroché la bragueta. Por pura casualidad, esta mañana al salir de la ducha me he puesto el cockring, así que me ha venido de puta madre.
Ha sido una paja rápida, unos 10 minutos. Ninguno de los tres ha hablado, sólo nos íbamos entendiendo con las miradas. De las pollas a los ojos y viceversa. Estábamos sentados en dos sofás enfrentados, ellos dos en uno y yo en el otro, todos con los pantalones y los calzoncillos medio bajados y las camisetas algo levantadas para no pringarlas enteras. Moviendo ligeramente los ojos nos entendíamos, sobre todo Vincent y yo. Sabía hacerle entender que me enseñara las pelotas, que se pajeara más rápido o más lento. Todos teníamos gotas de líquido preseminal en los capullos. Habría follado con ellos encantado, pero no quise dar el primer paso aunque la polla de Juan parecía bastante interesante.
Las corridas han llegado más o menos a la vez, yo he coincidido con Juan y Vincent apenas un minuto o dos después. Nos hemos limpiado un poco con unas servilletas, nos hemos subido los pantalones y hemos salido a tomar un café. Cuando vuelva a ver a Vincent le preguntaré qué tal un trío con su novio.
Perezcopio
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Un tío más cerdo que yo. Zapas y meos.
Desde una hora antes de la cita pactada Cerdote me taladraba a mensajes para confirmar que iría su casa. Se ve que a él le han dejado tirado tantas veces como a mí. Cuando me abrió la puerta me quedé muy tranquilo, quizá tenía un par de años más de lo que me había dicho pero estaba muy bueno: calculo que unos 42 tacos, más de 1’80 y una buena complexión. Al verle me pareció que iba en chándal, hasta más tarde no me di cuenta de que se trataba de otra prenda.
Tenía una habitación preparada para follar en plan cerdo: cojines, un sofá impermeable, una barra de bar y una mesa de dj. Nada más llegar me ofreció media viagra y empezó a preparar un porro para cada uno. A medida que me lo iba fumando mi polla se ponía en acción. Todos los vasodilatadores consiguen este efecto en mí. Al mirarle sentado en el sofá vi que su pantalón estaba roto a la altura de los huevos y pude disfrutar de la vista de un paquete interesante y un suspensorio bastante currado por la abertura.
Estuvimos hablando un rato entre porros y cervezas. Él se estaba bebiendo una infusión diurética, lo que me dejaba claro que lo más importante para él esta noche eran las meadas. Antes de quedar me había sugerido que llevara ropa para cambiarme, así que aparqué el porro y me puse mi chándal Adidas fetiche, una camiseta de tirantes muy currada y unas zapas adidas que me dejó. Mientras charlábamos me iba pisando con sus zapas, empezando por los pies y acabando en mi paquete, mientras se sobaba el suyo.
Estaba tan caliente de tener a un tío tan cerdo y tan cabrón delante que empecé a meterme popper. Mientras lo hacía, el Cerdote me miraba fijamente, bajando a veces la mirada hasta su polla como reclamando mi atención. Me arrodillé, planté la cara en su paquete y me lo restregué. Parecía que el tío tenía mejor paquete de lo que decía, pero no quise entusiasmarme hasta que se la sacara. Nos metimos algo de mdma y yo ya estaba fuera de mí, me había convertido en un animal sexual de un momento al otro.
Le lamí la polla por encima del pantalón, y fue entonces cuando se quitó la sudadera y pude ver que lo que llevaba puesto era un mono con el culo al descubierto y cremalleras estratégicamente situadas para poder comerle la polla, los huevos y los pezones. Metiéndome popper de vez en cuando empecé a buscar su capullo entre el suspensorio, hasta que conseguí sacarlo y metérmelo en la boca. Me encontré con un pollón de puta madre, pero no me dejaba comérselo a mis anchas, prefirió acercarme sus zapas a la cara y no pude evitar lamérselas.
Le comí las zapas un buen rato, lamiéndolas por arriba y por abajo, suela incluída. Mientras, me iba pajeando por encima del suspensorio, que pronto estuvo empapado porque Cerdote me iba escupiendo, intercalando lapos y chorros de cerveza que iban directos de su boca a mi paquete. Me soltó el primer chorro de lluvia, poniendo su polla, cubierta por el suspensorio, en mi nuca. Noté como iba bajando su meada caliente por mi cuello y calándome la camiseta.
Los dos estábamos tan cachondos que necesitábamos un descanso si no queríamos corrernos, así que paramos un momento y nos fumamos un par de porros. Él estaba sentado en el sofá y yo en el suelo entre sus piernas, así se le daban ganas de mear podría soltármela encima. Nos metimos un poco más de mdma y al cabo de un rato estábamos los dos queriendo follarnos al mundo entero. Sonó el móvil de Cerdote, era un tío que quería apuntarse al festival y que podía llegar en una hora más o menos. Avisé a Cerdote que yo no iba a aguantar una hora más, estaba más perro que nunca y atacado por las drogas, pero le animé a que invitara al tío, a ver si conseguía no correrme antes de que llegara y la liábamos los tres.
Me metí popper a saco y me obcequé en comerle el rabo hasta que lo conseguí. Cuando se lo pude sacar del suspensorio me encontré con una de las mejores pollas hasta el momento, gorda y larga, proporcionada, un capullo de escándalo y unos huevos estupendos. Me puse a mamar como si se acabara el mundo, parando de vez en cuando para meterme popper. Por mi cuenta me iba pajeando hasta que vi que estaba demasiado cerca de correrme y solté mi polla para entretenerme con mis pezones. Me los pellizqué a saco, el tío se dio cuenta y apartó mis manos para empezar a currármelos él. Tenía una polla espectacular en la boca y unos dedos expertos en los pezones, me moría por correrme.
El tío notó que quería correrme y empezó a trabajarme el culo con un dedo. Me dijo que podía correrme cuando quisiera, pero que no pensara que me iba a ir de su casa sin mearle. Acercó su boca a mi polla y empezó a comérmela. Yo me dejé hacer, con las manos en mis pezones y difrutando del mamadón que me estaba pegando. Cuando vi que se acercaba el momento de soltar la lefa empecé a embestirle la boca y al cabo de un rato me estaba corriendo en su garganta. Cerdote quiso apartar la boca de mi polla pero yo le empujé, sabía que justo después de correrme me iba a mear, y suponía que le gustaría recibirla en la boca. Apreté su boca a mi paquete y al cabo de un minuto o poco más le solté una meada tremenda en toda la boca. No sabía si querría tragársela o escupirla, pero ese era su problema. Yo se la solté en toda la boca y aunque se escapó bastante, el resto se lo tragó como un campeón.
Agotado por algo más de tres horas de polvazo, machacado por el colocón, empapado de meos y cerveza y más que a gusto por la corrida y la meada le dije que me iba a pirar. Me quité el chándal todo calado y me puse los vaqueros. En la escalera me encontré con un tío, supuse que era el que esperábamos y me alegré por Cerdote, aunque yo me hubiera corrido y decidido pirarme ahí llegaban los refuerzos, y el tío tenía buena pinta.
Perezcopio
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Un polvo, una paja y un plan
Hoy se ha vuelto a pirar mi novio, así que estaré de rodríguez unos cuantos días. Esta mañana al despertarnos hemos empezado con arrumacos y besos y hemos acabado pegando un polvo de despedida que de tan dulzón y empalagoso me lo voy a saltar para que no nos dé un subidón de azúcar. Pero ha molado, vaya si ha molado.
En cuanto ha cerrado la puerta, aprovechando el solazo que hace hoy, me he quedado en calzoncillos y me he tumbado en la terraza. En el edificio de enfrente hay un tío que me pone bastante, vive con su novia así que es del todo inalcanzable, pero me mola mirarle de vez en cuando, sobre todo cuando se pone el bañador para tomar el sol y juega con su novia (o su mujer o lo que sea) con la manguera. Verle me pone cachondo y hoy ha vuelto a suceder. Cuando la erección ya estaba en su punto máximo me he metido en casa y he empezado a hacerme una paja que he tenido que interrumpir porque todo el mundo ha decidido llamarme hoy por teléfono.
Una hora después he retomado mis asuntos. He abierto el messenger a ver si encontraba un candidato para una paja o sexo telefónico. Ninguno de los habituales estaba conectado, pero al cabo de un rato me ha entrado un tío que no conocía. Es uno de esos contactos que agregas un día y luego se quedan por ahí un tiempo hasta que olvidas quién es y por qué le agregaste. El tío me ha empezado a hablar de lo que le molaba y ha resultado ser muy interesante: sesiones largas, colocón, zapas, pies, suspensorios… Su descripción también molaba, pero perfectamente podría ser inventada. Hemos empezado a compartir historias, repasando los mejores polvos de nuestros currículum follae. Me jode pajearme vía messenger porque para poder cascármela a gusto tengo que escribir sólo con la izquierda y no se me da bien, pero como tenía un interlocutor tan molón he seguido dándole hasta que me he corrido sobre la camiseta.
A pesar de haber soltado la segunda lefada del día, mi polla estaba guerrera y he seguido hablando con el tío a ver si me empalmaba rápido y podia pegarme un segundo pajote, pero en ese momento el tipo me ha hecho la pregunta más acertada: “¿De dónde eres?”. Resulta que no sólo somos de la misma ciudad, es que vivimos bastante cerca. Ante este dato la paja se ha interrumpido y le he propuesto quedar.
Hoy a las 22:30h he quedado para follar con un desconocido, no le he visto el cuerpo ni la cara, y él a mí tampoco. Sé que es un poco kamikaze pero a la hora pactada le tocaré el timbre y espero que todo lo que me ha contado sea cierto. Espero que todo vaya bien y a la vuelta poder contar lo que parece que va a ser un polvazo.
Perezcopio
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Lefa por todas partes
Mi intención era ponerme un chándal, un suspensorio y al menor descuido meterle la polla en la boca a mi novio, que estaba viendo la tele. La primera parte la cumplí, pero no fue posible sorprenderle porque enseguida se dio cuenta de que debajo del chándal había un rabo empalmado pidiendo guerra.
Hizo como si no se diera cuenta y desapareció unos instantes. Volvió vestido con un pantalón corto de deporte, los restos de coca que quedaban y un cockring para que me lo pusiera. Mientras él preparaba unas rayas me puse unas pinzas en los pezones y conecté el dvd para ver la peli Bone Deep, de Treasure Island Media. Creo que me la sé de memoria de tantas veces como la he visto, pero me sigue poniendo perro a saco. Estuvimos colocándonos y viendo la peli un rato. Me sobé la polla por encima del pantalón, hasta que no pude más con la presión del suspensorio y me la saqué para empezar a pajearme en serio.
Mientras me la meneaba no le miraba más que de reojo, para ver qué estaba haciendo él y preparar el momento del ataque. Me pone mucho estarme pajeando con mi novio, cada uno a su bola. Me metí algo de popper y le acerqué la polla a la cara. Se la hice oler, se la pasé por los labios, por las mejillas, la frente… Cada vez que intentaba metérsela en la boca yo la retiraba, y así unas cuantas veces hasta que me miró casi implorante y entonces se la hundí en la graganta. Le di de mamar un buen rato, empujando el nabo como si me estuviera follando su culo.
Luego fue él quien se metió popper y acto seguido se arrodilló para empezar a lamerme los pies, subiendo a veces hasta mi polla otra vez. Él seguía con el pantalón puesto y sin calzoncillos, por lo que pude observar su erección a gusto. Siempre que se la veo empalmada me entra la necesidad de que me pete, y es lo que pasó poco después.
Me lubricó con unos cuantos lapos (también me soltó alguno en la cara) y me pegó el capullo al culo. Me encanta notar como está ahí, a las puertas de meterla y pegarme una follada. Fui abriéndome poco a poco, y él me iba metiendo su polla a medida que yo le daba paso. Cuando la tuve entera dentro la dejó un rato inmóvil. Cuando hace eso no sé si quiere que sea yo el que se mueva y follar a mi ritmo o si me está puteando dejándomela dentro hasta que él decida clavármela a saco. Esta vez fue la segunda opción, porque cada vez que intentaba moverme me lo impedía.
Tras un rato con el nabo inmóvil y esnifando popper la sacó entera y me la clavó de nuevo con mucha fuerza. Lo repitió unas cuantas veces. Dice que le mola ver cómo se queda mi culo abierto cuando la saca, como si pidiera más, que en efecto es lo que quería. Noté que se iba a correr y esnifé popper para recibir su corrida con el subidón. Se corrió con la polla fuera, justo en el ojete y con las convulsiones del orgasmo me la iba metiendo una y otra vez hasta que se quedó con las pelotas vacías. Ahora llegaba mi momento: con una mano me pajeaba y con la otra iba recuperando su lefa de mi culo para luego lamerme los dedos y disfrutar del sabor de su semen. Mientras me pajeaba él me acercó el bote de popper a la nariz y mientras esnifaba me corrí a toda potencia. El primer chorro de lefa me dio en la frente, los demás por el pecho. Luego Marcos fue esparciendo con su polla los restos de mi lefa por mi cuerpo, para luego lamerme entero y quedarnos sobados poco después.
Perezcopio
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